jueves, 20 de diciembre de 2018

Y bajé la cabeza

Ya estaba tan cansado de aguantar que decidí bajar la cabeza y rendirme… Cual fue mi sorpresa cuando vi que todo seguía igual. Noté alivio en el cuello por el cambio de postura, alivio que poco a poco fue bajando por la espalda y relajando dolores que me habían acompañado durante demasiado tiempo.
Cuando pensaba que bajar la cabeza y apartar la mirada iba a producirme dolor, orgullo herido difícil de aguantar, lo que sentí fue todo lo contrario: equilibrio y alivio físico.

Alivio físico que me hizo olvidar todo lo demás… tanto tiempo con la cabeza arriba, preocupado por dar la talla ante todo lo que tenía que venir, que se me había olvidado por qué era tan importante mantener la mirada alta.
Tan preocupado por ver siempre las estrellas y las posibilidades, que me había olvidado de las flores y colores que nos rodean y que pasan entre nosotros sin que nos demos cuenta.

Y por fin descansé, el dolor de las heridas de mil batallas que siempre me habían acompañado, dejó de estar ahí y simplemente desapareció y el alivio fue tan grande que todo lo demás dejó de tener sentido.
Con el tiempo sólo un pensamiento negativo me abordaba: ¿por qué no habría bajado la cabeza antes? ¿por qué esperé hasta que el dolor fuera casi insoportable?

El efecto espejo de la felicidad


Lo que yo llamo el efecto espejo de la felicidad es algo que he visto con mis compañeros. Si se despiertan contentos y felices tienen mejor día que cuando se despiertan tristes o enfadados.

Es algo en lo que ahora me fijo e intento trabajar, porque como siempre digo, la felicidad es algo en lo que hay que trabajar.
Existen miles de teorías sobre el karma que explican que recibes lo que siembras, es decir, que si tu ayudas a la gente de tu alrededor y sonríes el karma te lo devolverá.

También creo que, sin ser una verdad absoluta, si eres feliz la gente es feliz alrededor tuyo, no sé lo que será, pero si sé que cuando tú proyectas felicidad la felicidad como que se proyecta en un espejo y te devuelve más felicidad.

En definitiva, quien es feliz, lo contagia y encuentra más excusas a su alrededor para seguir siéndolo, mientras que a la inversa, quien está amargado, lo proyecta y también encuentra más excusas para quejarse sobre lo injusto que es el universo con el.

Siempre se puede elegir cómo responder a una situación. Puedes tener un mal día de trabajo y puedes afrontarlo con una sonrisa en la boca o enfadado como una mona, no siempre puedes controlarlo pero si puede ser más tendente a la felicidad o más tendente al enfado.

Se ve claramente en las personas de tu alrededor. Hay gente que está constantemente enfadada o gente que salta a la primera; gente que llega tarde a todos los sitios y que parece que no le da tiempo a vivir… Pero también hay gente que proyecta totalmente lo contrario, no quiere decir que uno tenga mejor vida que el otro o que sea más feliz. Es simplemente como afrontan las situaciones unos y otros y lo que yo creo y por eso quiero compartir este post es que se puede trabajar para mejorar y cambiar.